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Bronce y Plata

Limpiar periódicamente con un producto en crema para metales y un paño suave, lavar con agua y jabón y enjuagar.

Piedras

Limpiar las piedras con agua y jabón, evitando rayarlas, y secar con paso suave.

Esmalte

Para piezas esmaltadas, limpiar con agua y jabón y secar, mantener alejado de fuentes de calor.

El Bronce

El bronce es una aleación de cobre y estaño. Ha caracterizado un período histórico de miles de años —del 2300 al 800 a.C.— que toma su nombre de él: la Edad del Bronce. 

Era el material de las armas, de los instrumentos, de las esculturas. Es el material del Marco Aurelio en el Capitolio, de los Bronces de Riace, de las puertas de los grandes edificios romanos.


Elegí el bronce porque es el material de la escultura. En el arte, el bronce es apreciado por su capacidad de expandirse antes de solidificarse, permitiendo detalles precisos.  Es por eso que los grandes escultores lo han usado durante milenios —captura cada gesto, cada imperfección, cada intención de la mano.

Un material vivo
El bronce cambia con el tiempo. Desarrolla una pátina. No es un defecto. Es la misma transformación que ves en los monumentos antiguos, en las esculturas de los museos, en las puertas de las iglesias. Es la prueba de que tu pieza está hecha de materia real.


Cómo cuidarlo

Si te gusta cómo envejece, déjalo vivir. Si prefieres mantenerlo brillante, límpialo de vez en cuando con un paño suave y un producto específico. Evita el contacto prolongado con agua y perfumes.